lunes, 2 de marzo de 2015

La leyenda de la “tristires” y otros presagios en tierras de Puente Nacional

Siempre era en un atardecer cuando el sol se ponía que se oía en la hondonada su canto lastimero y triste. Mi padre cuando oía ese canto por tres veces seguidas en un lapso de unos quince minutos, empezaba a orar y implorar a las benditas almas el perdón y la clemencia por el cristiano que había fallecido.

Su trinar era un  misterio que retumbaba al anochecer entre los arboles de galapo, guamo y café. Quien lograba oír a esta ave de mal agüero encontraba en su canto el misterio de un anuncio  que obligaba a tejer oraciones por cada uno de las personas de la familia que estuvieran lejos. El mismo canto en tres tonos diferentes obligaba al oyente a iniciar una reflexión sobre lo vano que es la vida y a quedar a la expectativa por una noticia no deseada.

Su nombre en Colombia no aparece registrado en los inventarios de aves, al menos eso pude verificar, pero en los campos de Santander la Tristires es un ave que con su canto anuncia la muerte. La muerte de un familiar o conocido.

Del tamaño de un cernícalo o garrapatero de tierra  media, con plumas negras como el pico y las patas, de un tamaño similar a los siotes o sillaros es bautizado por los habitantes del campo con un nombre similar a su canto en tres tonos tristes, melancólicos y misteriosos.

 

EL CANTO DEL BUHO A PLENA LUZ DEL DÍA

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Igual presagio tiene el canto del “currúco” o búho cuando se le escucha en cualquier momento del día. Esta ave benéfica por su función nocturna que cumple al alimentarse de insectos, murciélagos y víboras, es usual que se escuche su canto cuando cae la noche o se avizora el amanecer, pero cuando su cúcurrucucú se oye a plena luz del sol, deja en quien lo oiga la preocupación del fallecimiento de un ser querido.

En mi niñez y juventud, fui testigo de noticias confirmadas del fallecimiento de un familiar o amigo de mi padre, luego de oír el cantar de la tristires. Y del cantar del búho un día cualquiera en un matorral a la vera del camino que anunció la muerte de un amigo entrañable de mi niñez, cuya noticia conocimos al atardecer que había sido asesinado por sicarios en Bogotá cuando se disponía a coger un bus para ir al trabajo. Su muerte produjo en mí un dolor inmenso, pues ese joven militar me había salvado de morir ahogado siendo un niño cuando juntos, nos bañábamos en una quebrada un día lunes día de mercado en el casco urbano. Él, me sacó del profundo poso a topones, me arrastro a la orilla, me puso boca arriba y me espichó con fuerza el estomago para expulsar el agua, volviendo en sí, momentos después. ÉL, fue posteriormente mi concuñado y a quien llamábamos cariñosamente “merengue”.

EL SILBIDO DE LA CANDELA

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En contraste al canto de la tristires al atardecer y del búho en el día, el silbido de la candela, que no es usual, trae alegría a quienes tienen la fortuna de escucharlo. Es premonitorio el ruido de las llamas cuando se esta preparando algún alimento. Las personas creen que anuncia la llegada de algún familiar o el éxito de un negocio. Así lo constaté mi niñez cuando mi madre compartía esa alegría que la invadía cuando escuchaba el silbido de la candela. Llegaba a la casa de mis padres una visita, ya fuera de los llanos orientales, Boyacá o Bogotá.

EL TREBOL DE CUATRO

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Un signo de buena suerte se encuentra ocasionalmente en los pastizales, y es una hoja de trébol como la de la fotografía. Se cree que el encontrarla, transportarla con esmero y disecarla entre hojas de cuaderno o en entre páginas de un libro, trae buena suerte en los negocios y en el trabajo.

 

LA HERRADURA DE LA BUENA SUERTE

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El encontrar una herradura usada es un signo de buena suerte para quien la recoge y lleva a casa y la coloca como adorno detrás de una puerta. Se cree que quien proceda así en casa del poseedor nunca faltará el dinero.

EL PEZ DE LOS CRISTIANOS

En la época romana, cuando surgía el cristianismo y los creyentes eran sacrificados por su credo, ellos para evitarlo acordaron como signo de identificación entre si, un pez; pero los romanos aprendieron a identificarlos, razón por la cual se convirtió en mal agüero para naciente religión en occidente.

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LA URRACA SOBRE LOS CULTIVOS

En los campos, aun se cree que cuando una urraca o cuervo sobrevuela un cultivo es un signo que no habrá buena cosecha. El matarlos es una manera de evitar la premonición.

supersticiones

En mentes mágicas los búhos son aves agoreras porque cazan de noche y porque se creía que auxiliaban a los magos en la elaboración de las pócimas para los hechizos. En los campos cuando un búho negro se posa frente a la casa anuncia la muerte de un ser querido, quien lo vea, si quiere evitar esa tragedia, un miembro de la familia debe salir con dos cuchillos en forma de cruz y conjurar el anuncio. 

 

Los búhos  son benéficas en los campos porque se alimentan de roedores, pero en personas intelectuales, el búho representa la cultura.

creencias

LAS MARIPOSAS MERDIANDO EN CASA

Si una mariposa negra entra a la casa trae presagios pues se cree que encarna a alguna persona fallecida que ha regresado a despedirse de los familiares o que ha llegado a anunciar la muerte de algún miembro de la familia; pero si la visita es de mariposas de colores, la alegría inunda la casa. Se anuncia que se va a recibir una grata visita.

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Cuando en las noches algún perro aúlla lastimeramente se cree que vio una ánima. Para liberar al ánima y al perro de su lamento, la persona debe colocar el sombrero copa abajo en el suelo.

Hoy ya los niños citadinos no creen en ningún  agüero ni se les asusta con el coco, ni creen que los niños vienen de París pero en las poblaciones intermedias la leyenda de la pata sola, el jinete sin cabeza, la llorona, el silbón, y la compañía de las benditas almas a quien viaje de noche por lodazales caminos, aun persisten entre los habitantes.

 

NOTA: Si la presente nota se merece un comentario, agradezco lo deje en el blog. Si fue de su agrado, por favor compártala.

 

 

miércoles, 25 de febrero de 2015

ENTRE EL MAS ALLA Y EL MAS ACA.

Un insecto diminuto que abunda en las riveras de los ríos y que pica, tanto de día como de noche, sin ser identificado, hizo su labor de infección postrándome tres años después en un hospital por varias semanas, y en casa, otras tantas para lograr bloquear las fiebres reumáticas, efecto de su labor. Pero las consecuencias de la picada del mosquito y del tratamiento a las fiebres reumáticas surtieron el mayor efecto 36 años después cuando debí ser internado de urgencias en la FOSCAL en Bucaramanga en la que me diagnosticaron arritmia cardiaca.

Tres años antes de la cirugía de corazón abierto se me había detectado la aparición de un soplo. El cardiólogo que hizo el diagnostico predijo tres años mas de vida  en esas condiciones, los cuales se cumplieron cual rotación de la tierra. Los exámenes determinaron un daño irreversible en la válvula aortica que solo sería superado con una prótesis.

Y como todo en la vida, cada día tiene su afán. Fue un viernes 13 de diciembre de 2009, día que empezaba mis vacaciones de fin de año. Cuando el sol se ponía, salí de casa a entregar unas tarjetas de invitación al matrimonio del hijo mayor de seis en la cosecha.

Tomé una pendiente de unos 30 grados, y en la mitad de ella, ya estaba fatigado. Paré. Inhalé y exhale tranquilo y lentamente hasta recuperar el ritmo normal del corazón. Sin olvidar la recomendación del cardiólogo que tiene  nombre y apellido del emulo mexicano Alfredo Jiménez: “Si te fatigas dos veces, tienes dos horas para estar en la clínica por urgencias”.

Y la segunda fatiga se produjo inmediatamente después de la primera cuando retomé la cuesta luego haber caminado unos cien metros; pero este campanazo me dejó inmóvil en el portón de una casona en cuyo dintel me senté a reponerme. Estando en ese trance, pasó un colega maestro, quien al verme pálido y si fuerzas propuso llevarme a la clínica, oferta que modifiqué solicitándome que me transportara a casa. Hecho que se produjo de inmediato.

 

Ya en casa conté a mi esposa lo sucedido y alistamos maleta para partir de inmediato a la FOSCAL, en Bucaramanga, entrando de urgencias esa misma noche y en la madrugada obtuve el diagnostico final. Requería de cirugía de corazón abierto para el cambio de la válvula aortica. Procedimiento que se pactó para 40 días después por mis circunstancias familiares

La preparación a la cirugía demanda un estado de ánimo positivo y un apoyo emocional de la familia. La cirugía, luego de cinco horas fue exitosa, pero el postoperatorio es el 90% del éxito del procedimiento.

EN LA FOSCAL

Fui consciente hasta cuando me dormí esa noche del 27 de enero de 2010. Luego, tuve una luz de conciencia cuando me trasladaron del quirófano a la camilla para ser trasladado a la UCI. En ese lapso sentí ahogarme y mientras intentaba tomar aire, el cirujano cardiólogo me susurró al oído: “yo ya hice mi parte. A partir de este instante tu vida depende de ti”, y volví al estado inicial de inconsciencia.

No recuerdo cuando tiempo transcurrió cuando  volví en sí encontrándome conectado a un monitor que controlaban ocho personas desde el centro de la UCI  observando la evolución de diez personas, que al igual que yo, estaban en idéntica situación de indefensión y cuidado.

En ese lapso me vi postrado e inmóvil y conectado en el cuello, en las manos, en los pies, por el ano, por la boca, por el abdomen y por el pene en una cama totalmente blanca rodeada de cortinas de igual color. Mi ser estaba fuera de mi cuerpo postrado y lastimado. Entré a un largo túnel color rosado, amplio en la boca y estrecho al final en donde se avizoraba una luz semejante a un amanecer en en el campo donde crecí.

En el transcurrir por el túnel me observé en cada época de mi vida. Desde mi nacimiento en una pieza de una casa levantada en adobe, mi primera comunión, mi primer día en la escuela; me vi rezando de rodillas con mis padres por la basílica de Chiquinquirá, y cual ave, hice un veloz viaje observando desde lo alto los parajes en los que viví en el transcurrir de mi existencia.

Vi el rostro de mi esposa Margarita que murió en el 2000, a las dos abuelas que  murieron siendo jóvenes y a un tío que también había muerto en la década del noventa del siglo XX.

Todos  se observaban felices e insinuantes para que los acompañara a donde estaban; pero mi viaje era muy veloz hacia el final de túnel, y en ese trayecto, alcancé a ver el rostro triste y lloroso de mi hijo menor que tenía tres años, y al verlo de reojo, en ese estado de indefensión, mi viaje se detuvo, regresándome con mas velocidad por el mismo túnel. Cuando desperté estaba rodeado de dos enfermeras y dos médicos que balbuceaban entre sí: “Casi se nos va”.

Razoné. Estoy vivo. Y me acordé de las palabras del cirujano cardiólogo: “ de aquí para allá todo depende de ti”. Estaba inerte pero me sentía vivo. No podía moverme pero podía ver. No podía hablar pero escuchaba. No tenía dolor pero sentía cuando me inyectaban. No podía defecar pero ganas habían.

Fueron cinco días de 24 horas en la UCI. Allí no hay  noches. Las lámparas están siempre prendidas. Sentía que amanecía cuando limpiaban mi cuerpo con toallas húmedas refrescándome y poniéndome en contacto con la vida, y para hacerlo me volteaban con cuidado. Esos baños eran la constatación que seguía vivo pero en cuidados intensivos.

 

En algún momento desperté con murmullos de los médicos y enfermeros. Daban reanimación al paciente del lado derecho. Fueron unas dos horas entre el respirar y el dejar de hacerlo. Ya en la madrugada oí una solicitud sentida del paciente. “déjenme morir. No quiero sufrir mas”. No hubo respuesta a sus palabras. Al amanecer su cuerpo fue retirado de la UCI.

Al frente de mí hubo una mujer que también habían operado con corazón abierto. Aunque éramos observados por profesionales, la señora sufrió un preinfarto y estaba tan débil que sentí su muerte en menos tiempo que el vecino.

 

Otro paciente estaba en el mismo lugar por una cirugía de la próstata. El, gritaba de dolor y en sus lamentos decía. “sáquenme las tijeras que dejaron dentro de mí”. Me están cortando y tengo mucho dolor y con palabras soeces insultaba a los médicos y enfermeros.

Y en un extremo había otro paciente que gritaba: “Me cambiaron el corazón pero me cosieron el culo. Me pusieron un corcho”. ¡ Ayúdenme¡. El paciente tenía un estreñimiento insoportable de cual ningún paciente que este en una UCI, se libra.

Fueron cinco largos días en cuidados intensivos y posteriormente dos en habitación. En la  pieza poco pude dormir y la carencia de sueño y el estreñimiento me instaron a empezar a caminar. Inicialmente dentro de la habitación, y luego, por los corredores. Era consciente que entre mas caminara, mas rápido me restablecía. Al día 14 ya hacia tres mil metros y al día 20 ya caminaba sin acompañante.

 

Mi válvula aortica se solidificó como efecto de las fiebres reumáticas. las fiebres reumáticas.  El mosquito hizo su infección mientras me encontraba en las arenas del río minero en la vereda Otro mundo del municipio de la Belleza, buscando esmeraldas aprovechando unas vacaciones de mitad de año en 1974 en compañía de un alumno y de un colega, llamado Ricaurte Becerra, quien fue precisamente la persona que 36 años después me encontró y auxilió cuando sufría el segundo desmayo en la carrera 9a. con 14 en la ciudad de San Gil.

No encontré esmeraldas, pero un mosquito si me encontró. Dios fue generoso al darme una segunda oportunidad. Uno simplemente debe abandonarse a Dios, y Él, decide. la vida es una sola y mientras se tenga hay que vivir cada momento como si fuese el último, dando gracias s Dios por cada minuto vivido.

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Desde entonces mis hábitos alimentarios, mis rutinas, la forma de ver la vida y de relacionarme con los demás, así como mi relación con Dios, fueron modificados.

Menos acción y mas reflexión. Menos proteína animal y mas vegetales. Menos trago y mas jugos. Menos sal y menos azúcar. Mas ejercicio y menos sedentarismo. Mas unidad familiar y menos vida social. Mas espiritualidad y menos materialismo. Mas lectura y menos televisión. Mas tiempo en el campo que en el pavimento. Mas libertad y menos apego a la vida. Mas agradecido y positivo en cada circunstancia. Mas caluroso y menos calculador. Menos palabras al enseñar y mas con el ejemplo. Y lo mas importante, comprendí que lo único que tiene es la familia y escasos amigos.

IMG_8794 Victor Verardinelli, un amigo en las buenas y en las malas.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Don sancocho y el señor tamal

COMPARTIR

Comer es una alegría. La comida es mas que supervivencia. Con ella entablamos amistades, cortejamos y agradecemos las bendiciones recibidas.Compartir la comida siempre ha sido parte de la historia de la humanidad.

En la cueva de Qesem cerca a Tel Aviv, se halló evidencia de alimentos antiguos preparados en un fogón de hace 300.000 años, el mas antiguo que se haya encontrado , en donde los comensales se reunían para comer juntos. De las cenizas del Vesubio, se sacó una hogaza de pan circular con marcas de corte, horneada para ser dividida.

"Partir el pan juntos", una frase tan antigua como la Biblia, captura el poder de los alimentos para forjar relaciones, olvidar el enojo, provocar risa, y sentir el calor humano.

El balay, el avío, el sancocho, el tamal, los asados, el chocolate, la empanada, el tinto, el helado, son alimentos y golosinas que sirven de excusa para estrechar los lazos de amistad.

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El balay es una comida diversa con tubérculos, con tres carnes y huevos cosidos que se ofrece en una cesta o canasto conservado en hojas de plátano a invitados a un almuerzo campesino en algunos municipios de la provincia de Vélez en Santander.

 

El avío es un entremés que toda madre o esposa apronta a los hijos o esposo cuando se van algo lejos a trabajar en una finca para que calmen el hambre antes de regresar a casa, ya sea a almorzar o a comer. El avío esta compuesto de yuca y carne azada, o mogollas con un pedazo de gallina, o mogollas con bocadillo, o arepa con huevos cosidos.

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El sancocho es el mas preparado en los paseos de olla a la quebrada. El sancocho es un cocinado de yuca, papa, plátano, arracacha, frijol verde, zanahoria, costilla de res, gallinas adobado con cebolla, ajo y guacas. En Colombia el sancocho es la comida que une a la familia o a los amigos para celebrar el año nuevo, participar en un paseo o celebrar alguna fecha especial. Pero la une no solo en el momento de compartirla, sino en el transcurso de su preparación en la que participan, tanto mujeres como varones y niños.

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En Barranquilla con ocasión de los carnavales y las fiestas navideñas los vecinos de la cuadra aportan y hacen entre todos un sancocho que sirven a propios y visitantes hasta terminar la parranda.

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El Colombia  el tamal es una comida muy popular. Los pobladores tienen una manera particular para combinar los ingredientes que varía en cada región. Se caracteriza porque la base es el maíz y el empaque es en  hojas atados con cabuya de fique. En navidad los integrantes de la familia se unen para hacer los tamales que demandan un proceso largo, dispendioso y cuidadoso.  Es alrededor del tamal que se celebra la navidad el cual se sirve con pan a media noche. 

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La mamona en los llanos orientales, la llanera en otros departamentos, los asados en los hogares son ocasión para celebrar con comida algún acontecimiento o fecha especial. Y aunque el uso de la carne no demanda labor de muchas personas, el consumirla en  reunión si genera un proceso que fortalece el entramado social de quienes en ella participan. Pero son los asados ocasionales los que animan  y unen a los miembros de una familia.

 

En las tierras con clima frío es usual que las familias se unan para compartir un chocolate que preparan en leche y sirven con queso y colaciones.

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En Santander es usual compartir con la familia y los amigos en torno a una empanada. Las hay de yuca, de harina de hojaldra, fritas y horneadas.

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En la provincia guanentina, concretamente en Mogotes,San Joaquín, Charalá, San Gil y  Barichara es usual la olla comunitaria con un almuerzo que se arma con los aportes en especie de quienes en ella participan con ocasión de trabajo comunitario para arreglar las vías, la escuela o para adelantar una huerta en los predios de una de las familias participantes.

Y el café, o mejor el tinto es la bebida que sirve de excusa para hablar y compartir entre los colombianos. En el municipio de la Belleza en Santander una familia ofrece al visitante un tinto con sabor a limón o canela, y sobre él, unas gotas de mantequilla de vaca. En San Gil se ofrece un tinto bien cargado, ya sea en los hogares o en los cafés.

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Las tortas, si bien no se preparan en casa, son un recurso para celebrar entre amigos las ocasiones especiales como los cumpleaños, los bautismos, las primeras comuniones y los matrimonios.

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Hacer una acción de gracias, celebrar la amistad, celebrar un cumpleaños, un aniversario, un funeral, un encuentro, es usual en Colombia hacerlo con comida; pero la unidad familiar y las costumbres familiares se afianzan cuando en grupo se preparan las comidas para ocasiones especiales.

Resultado de imagen para accion de gracias en el hogarFamilia que ora antes de cada comida siembra valores de gratitud entre los miembros.

En México, Guatemala y Rusia, el día de los muertos,   los cristianos tienen la tradición de compartir la comida con los seres queridos fallecidos a quienes le llevan a la tumba una porción de la su comida favorita, la cual comparten entre los deudos usando como mesa la misma tumba. Ellos no celebran con tristeza la muerte, sino lo  hacen con alegría y gozo.

Es la comida un medio para celebrar la vida, celebrar la muerte. Celebrar la felicidad y el bienestar. Compartir la comida es un valor que en los campos tiene un mayor aprecio y practica que en las ciudades. El hacerlo disminuye la soledad, une a las personas, fortalece los lazos sociales y fortalece la fraternidad, la solidaridad y la vida en común.

Resultado de imagen para celebraciones del dia de los muertosEscenas como esta es común el primero de noviembre en México: Los deudos llevan comida para compartir y servir en la tumba del familiar cuyo cuerpo yace en el cementerio.