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miércoles, 11 de febrero de 2026

Oda al poeta y periodista Raúl Ospina Ospina: Maestro de palabra, luz en la voz del pueblo

Desde la década del setenta, en vacaciones, escuchaba su programa radial periodístico. Confieso que, sin distinguirlo, empecé a admirar el estilo, forma y fuentes de las noticias que divulgaba y que se escuchaba en planicies y montañas de Santander, Boyacá y Cundinamarca. BOCUNSA se escuchaba en bares, tiendas, casas y ranchos, en poblados, pueblos y ciudades. En 2023 en el marco del concurso de poesia inédita que organiza la UIS-sede Barbosa, en el encuentro de escritores, resultamos compartiendo escenario desde la misma mesa. Hacia la diferencia en la mesa; vestido de paño con camisa blanca decorada con un corbatín del mismo color del traje, dueño de unos ojos azabaches pequeños hundidos en su cavidades adornados con una sonrisa permanente y un gesto de curiosidad y pregunta.

Laurentino Niño Montañez, bibliotecario de la UIS, nos presentó. -Hole pingo, fue su respuesta a mi saludo y presentación. -Entonces eres de Puente Nacional en cuyos parajes, Efraín González y Carlos Bernal jugaron a quien matara mas familias, ya de un color-rojo- u otro-conservador-. -Asentí. Él, le habló al auditorio inundado de alumnos de la universidad y colegios vecinos, de su labor y gusto por escribir afirmando las motivaciones que lo impulsaron a escribir 18 libros entre poemarios, cuentos y novelas. Él, mayor de mí, 10 años continúo siendo un referente en literatura. Un día cualquiera me contactó; Me solicitó le enviara mi último libro publicado. Lo remití oportunamente. Meses pocos despues me hizo llegar una invitación al 46 encuentro internacional de escritores, al que acudí en septiembre de 2024. En el encuentro, dimensioné su labor por 46 años, ya organizando, buscando ayudas financieras y patrocinadores para lograr por tres dias un compartir de experiencias, conferencias y propuestas para irrigar poesia y narrativa en colegios y universidades, y a la vez, exaltar a historiadores, escritores y poetas provenientes de diferentes lugares de Colombia en cuyo evento nos fuimos hermanando.

En los dos últimos encuentros en los que estuve invitado, me sorprendió el arraigo ciudadano del encuentro. Hacia el mediodía del primer día, las instituciones educativa y universidades locales, nos recibían con desfile desde la plaza mayor de Chiquinquirá  hasta el parque Julio Flores de la misma ciudad en donde nos acogían con bandas marciales y honores patrios a los escritores asistentes, quienes al otro día, mediante una planificada actividad, acompañados por dos madrinas del Colegio  Pio Alberto Ferro Peña, anfitrión en el que nació el encuentro en 1981 bajo la rectoría del poeta santandereano Alonso Quintín Gutiérrez Riveros, nos trasladaban, por duplas, a los colegios, ya urbanos, ya rurales y por la jornada se sembraba el gusto por la lectura y el deleite de escribir.

Un día des pues del día del periodista, el 10 de febrero de 2026, viajamos con el escritor Raúl Gómez Quintero a acompañar a los 5 hijos y nietos y a los directivos de la Fundación Feto Ferro, organizadora de los encuentros, unos minutos en la funeraria y a las honras fúnebres en la catedral de la Virgen de Chiquinquirá concelebradas por siete sacerdotes de la Orden de los Predicadores. El oficiante principal, en elocuente homilía ilustró a los feligreses que colmaron todos los espacios de la catedral de la vida y obra de Raúl Ospina Ospina como hijo adoptivo de la capital de la fe católica colombiana. Los sucedieron cada uno de los 5 hijos, quienes compartieron facetas del legado individual del padre trabajador y exigente, del ciudadano defensor de los ancianos, niños y animales.

Por ser Chiquinquirá centro de peregrinación colombiana en cuya catedral se oficia cada hora, los honores de las Academias de la lengua de Boyacá Y Tolima, de la Gobernación de Boyacá y la alcaldía y concejo municipal fueron entregados a la familia.

Raúl Ospina murió, mas no sus poesia y narrativa. Quienes fuimos afortunados en asistir al encuentro anual, nos prometimos difundir su obra y apoyar a la FUNDACIÓN JETÓN FERRO para mantener vigente esta iniciativa literaria colombiana.

A los lectores de mi blog y  quienes fueron afortunados en leer partes de su obra y para quienes les nazca interés en nadar en su legado literario, les escribo esta oda.


Raúl,
hombre nacido en el corazón del Tolima,
pero forjado en el espíritu de Boyacá,
de Ortega al abrazo eterno de Chiquinquirá,
tu vida fue un puente tendido entre voces,
historias y palabras que no pueden morir.



Fuiste el viento que llevó a la radio
el clamor de la justicia y la verdad,
cuando en Radio Furatena nacía cada día
el radioperiódico Bocunsa
pronunciando con firme claridad
el pulso cotidiano de regiones hermanas:
Boyacá, Cundinamarca y Santander.



Durante décadas,
guiando con pulso tierno y firme,
construiste una tribuna de denuncia,
de esperanza y de memoria;
no esquivaste las sombras,
no temiste la palabra cuando era necesaria,
porque sabías que la voz del pueblo
es el eco más poderoso.

Como escritor,
tus versos y tus relatos fueron rutas
por la vida íntima y pública de nuestra tierra;
poemas que nacían del alma
y novelas que hacían habitar al lector
en cada paisaje, en cada hombre, en cada gesto.

Fundaste con amor
la Fundación Cultural Jetón Ferro,
semilla donde floreció
el Encuentro Internacional de Escritores,
luz que unió a voces y trazó caminos
para quienes creen en el diálogo,
en la escucha y en la palabra como puente.

Hoy,
cuando tu cuerpo descansa en la tierra que amaste,
tu voz sigue resonando en cada libro abierto,
en cada joven que escribió después de escucharte,
en la memoria viva de quienes supimos acompañarte.

Tu partida este 8 de febrero no es un adiós,
sino una estrella que brilla en el firmamento de los que escriben,
de los que leen, de los que no se rinden ante el silencio.

Que tu nombre sea canto y recuerdo,
que tu obra sea brújula en tiempos inciertos,
que tu palabra eterna siga siendo semilla
en los campos fértiles de la cultura y la justicia.

DDA: Nauro Torres Quintero












martes, 20 de enero de 2026

DORA GONZALEZ DE ARDILA, UNA GUABINERA BAILARINA

 


Fue, con su esposo, declarados patrimonio cultural inmaterial viviente por la Gobernación de Santander y la UNESCO. Nacieron en Cúchina, vereda del municipio de Sucre; ella estudió, él, labró la tierra; ella fue profesora, él, un soldado obligado y un labrador de la musica y el baile. Los dos, bailarines desde niños y guabineros desde siempre. Ella, folclorista y maestra de este, y él, parrandero y hablador. Ambos, líderes íntegros natos que fusionaron sus vidas para inducir a la niñez y a las familias a abrazar con alegría las tonadas y pasos de la guabina, ese ritmo andino que persiste en las arrugas de los habitantes de las montañas andinas santandereanas y cundiboyacenses.

Ella en su vejez, murió a mediados de enero de 2026, y Arnulfo se quedó con su tiple, los alpargates y trajes típicos masticando los dias faltante para reencontrarse un la danza eterna.

Les distinguí hace más de medio siglo, en plena juventud en algunos cursos de liderazgo social que otrora fuese la pastoral social de la Diócesis de Socorro y San Gil, pero como más baila un asno atado al botalón, poco les copié de sus habilidades artísticas, de las cuales exalto en esta pieza lírica que compuse un día antes de la muerte de la maestra del folclor que murió en Bucaramanga el 19 de enero del presente año.

 

ODA a la maestra del canto que no muere

 


Dora, maestra de tiza y alborada,

sembradora de coplas en la escuela del viento,

hoy tu voz agoniza en la carne cansada,

pero en la tierra canta tu eterno aliento.

 

Con Arnulfo, compañero de surco y tonada,

alzaste el torbellino como bandera viva,

y en la guabina veleña, clara y enamorada,

dejaste el pulso antiguo que a Santander aviva.

 

No fueron solo cantos: fue patria enseñada,

fue aula sin muros, fue fogón y memoria,

por eso el pueblo te nombró, en vida consagrada,

Patrimonio Vivo de su música y su historia.

 

La UNESCO escuchó lo que el monte sabía:

que en tu garganta habitaba la nación,

que cada copla tuya era pedagogía

y cada verso, una lección de corazón.

 

Hoy agoniza el cuerpo, no el legado,

porque el folclor no muere cuando muere la voz;

queda en los hijos, en el pueblo sembrado,

queda en Argón, que dibuja lo que tú cantó Dios.

 

Recibe, maestra, esta oda sencilla,

como flor que se entrega sin saber marchitar.

Sucre te nombra, Santander se arrodilla

y Colombia té aprende… aún después de partir.


DRA: Nauro Torres Quintero -Artesano de la palabra colombiano.



sábado, 17 de enero de 2026

Oda a Georgina Cuartas Cadavid

 

Georgina,
nombre de agua clara en la memoria del verso,
campana de luz que llamó a la poesía
cuando el mundo cerró sus puertas al abrazo.



En la hora oscura del encierro y la distancia,
cuando la voz temblaba detrás de las pantallas,
tú abriste la palabra como pan compartido
y sembraste poesía donde habitaba el miedo.

Fuiste aliento en la soledad del confinamiento,
puente de sílabas entre orillas dispersas,
mujer faro que sostuvo el idioma
para que el español no perdiera su música.

Desde el Gremio Poético Colombiano
alzaste la lira con temple y ternura,
y tu palabra —sin alzar la voz—
se volvió referente, escuela y abrazo.

Poeta de honda raíz y vuelo sereno,
hiciste del poema un acto de resistencia,
un gesto de amor por la lengua heredada,
una lámpara encendida para América Latina.

Hoy que habitas la región invisible del canto,
tu nombre sigue pronunciándose en plural:
estás en cada verso que se atreve,
en cada mujer que escribe sin pedir permiso.

Georgina, hermana del poema,
no te llevaste la poesía contigo:
la dejaste latiendo en nuestras manos
como herencia viva, como deber sagrado.

Y nosotros, los que creemos en la palabra,
seguiremos diciendo tu nombre en voz alta,
porque quien honra la poesía en vida
no muere: se vuelve idioma.




Autor: Nauro Torres Quintero

domingo, 11 de enero de 2026

La artista colombiana Al Hani Ramírez Bettez, entre las 13 artistas más importantes del mundo en la Bienal BIEAF Corea 2025

 


La artista plástica colombiana Al Hani Ramírez Bettez ha sido reconocida internacionalmente al ser seleccionada como una de las 13 artistas más importantes del mundo en la Bienal Internacional de Arte BIEAF Corea 2025, uno de los eventos de arte contemporáneo más relevantes de Asia y del circuito artístico global. Este evento reunió a más de 740 artistas provenientes de 80 países, consolidándose como una plataforma multicultural de alto nivel que promueve el diálogo artístico en torno a las problemáticas contemporáneas, la crisis ambiental y las nuevas narrativas del arte global. El evento contó con un jurado internacional de destacada trayectoria, integrado por Koo Bon-ho, Melih Aşanlı, Chae Min-Jung, Fabiola de la Precilla, Piotr Perski, Lee Eun-hwa, Daniel Arenas Rodríguez, Jeong Bong-chae, Oltsen Sami Gripshi, Kim Seong-ho, Hong Liu-Sertti y Lee Sang-ho, entre otros referentes del ámbito curatorial y artístico.



De este amplio universo de creadores, solo 13 artistas fueron distinguidos con el reconocimiento principal de la bienal, entre ellos Hani Bettez, quien representó a Colombia en este importante escenario internacional.

La Bienal Internacional de Expresiones Artísticas y Fronterizas (BIEAF) se caracteriza por su enfoque curatorial orientado a reflexionar sobre el arte como herramienta crítica frente a los desafíos sociales, ecológicos y humanos del presente. En este contexto, la obra de Ramírez Bettez fue valorada por su fuerza conceptual, su sensibilidad estética y su compromiso con el pensamiento ambiental contemporáneo.

Artista plástica colombiana con formación en ingeniería ambiental, Hani Bettez ha desarrollado una propuesta visual que integra arte, ciencia y conciencia ecológica. Su obra se distingue por el uso de técnicas mixtas, pigmentos vibrantes y exploraciones lumínicas —incluida la luz ultravioleta— que construyen atmósferas simbólicas donde la naturaleza, el cuerpo la figura humana y el territorio dialogan de manera poética y crítica. Este reconocimiento no solo representa un logro individual, sino que reafirma la presencia del arte colombiano en los grandes circuitos internacionales, posicionando a sus creadores como voces relevantes dentro del panorama artístico mundial.

“Ser parte de una bienal con más de 740 artistas de 80 países y ser reconocida dentro de los 13 artistas más destacados es un honor que asumo con responsabilidad, para seguir creando desde un arte consciente y transformador”, expresó la artista.

Este reconocimiento internacional consolida a Al Hani Ramírez Bettez como una de las figuras emergentes más relevantes del arte contemporáneo latinoamericano, proyectando su obra hacia nuevos escenarios curatoriales, institucionales y críticos a nivel global.

 


SOBRE LA ARTISTA

 Hani Bettez, residente en Barichara, Colombia, es una artista plástica cuyo trabajo aborda la relación entre el ser humano y los ecosistemas naturales. Su obra ha sido expuesta en escenarios como Sun Boats (Egipto), la Universidad Autónoma de Sinaloa, la Galería Frida Kahlo (México), El Gran Salón Baricharte, así como en diversos espacios nacionales e internacionales. En octubre de 2025 recibió en reconocimiento la medalla de plata Aquileo parra Su reciente participación en la Bienal Internacional de Arte BIEAF Busan Corea refuerza su proyección global y la consolida como un referente del arte contemporáneo con enfoque ambiental y sensorial.




Oda póstuma a Beatriz González

 

Es mi homenaje a la santandereana que fue una de mis referentes en mi juventud.

Beatriz González, Una pintora que se atrevió a mostrar la verdadera Colombia 

Beatriz,
madre del color que incomodó al poder,
alzaste la pintura como espejo sin maquillaje
donde la patria se vio herida,
pero viva.

 

No pintaste salones complacientes,
pintaste la herida abierta del país,
el dolor popular vuelto amarillo,
verde agrio,
rojo que no pide permiso.


Tu pincel fue grito
cuando el silencio era orden.

 

Hiciste del kitsch una trinchera,
del dolor colectivo una estética rebelde,
y de la muerte —esa visitante frecuente—
un acto de memoria que no se arrodilla.


En tus cuadros,
los héroes bajaron del bronce
y el pueblo subió a la historia.

 

Beatriz,
maestra sin aula,
sembraste irreverencia en generaciones enteras:
nos enseñaste que el arte no adorna,
interpela;
que no consuela,
despierta.

 

Tu obra fue una bofetada lúcida
al olvido programado,
una pedagogía visual
para un país acostumbrado a bajar la cabeza.
Por eso te siguieron los jóvenes,
por eso te temieron los sordos del alma.

 

Hoy que partes,
Santander debe mirarse en tu espejo.
Tierra de comuneros,
de bravos que en 1781 dijeron basta
al abuso,
al tributo injusto,
al pensamiento encadenado.

¿En qué momento nos dormimos, Beatriz?
¿En qué curva del progreso cambiamos
la rebeldía por la costumbre?
Tu obra nos sacude:
no nacimos para obedecer sin pensar,
sino para crear, disentir, transformar.

Que tu legado sea campana,
no mausoleo.
Que despierte al santandereano del letargo,
que lo convoque a abrazar el cambio,
a descolonizar la mirada,
a pintar de nuevo el futuro
con colores propios.

Beatriz González:
no te vas.


Te quedas en cada artista que se atreve,
en cada obra que incomoda,
en cada conciencia que despierta
y se declara libre.

5 artistas colombianas que debes conocer - Galeria Duque Arango


martes, 23 de diciembre de 2025

Con los años, aún es mi compromiso:

 


  1. En los primeros años del bachillerato encontré en la biblioteca que visitaba, tres veces por semana, un folleto con un texto de Cristian D. Larson. Han transcurrido 60 años, y aun lo leo e intento practicar al confirmar que he amanecido vivo y coleando. El folleto en letras ajadas sobre páginas mohosas, reta al lector a enderezar costumbres para convertirlas en hábitos.  A un lector racional que se nutre de la lectura interpretativa, le comparto algunos consejos que he tomado para mi en mi trasegar existencial.

70 frases de optimismo maravillosas

1.      Tengo que levantarme fuerte para que nada pueda perturbar la paz de mis pensamientos.

2.      Con quien intercambie el saludo, le hablo de salud, felicidad y prosperidad.

3.      Resaltaré las virtudes y valores que encontré en los distinguidos y conocidos al reencontrarnos.

4.      Para mí, deseo lo mejor, desempeño mis funciones con optimismo esperando siempre lo mejor.

5.      Me alegro de los triunfos del otro, asi como de los mios.

6.      Aprendo de los errores, son mi mejor maestro. Desaprendo y aprendo cada vez.

7.      Mostraré un semblante alegre ofreciendo una sonrisa a cada ser viviente.

8.      Trato de mejorar en cada momento de tal manera que no quede tiempo para criticar a los demás.

9.      Tengo que ser generosos para no afligirme, debo ser demasiado noble para no enojarme y demasiado fuerte para no sentir miedo, y demasiado feliz para no permitir la entrada a las preocupaciones.

70 frases de optimismo maravillosas

sábado, 20 de diciembre de 2025

Breve autobiografía del santo sacerdote, Eduardo Vargas Sierra


 “Bueno, me han pedido que diga alguna cosa acerca de mi vida sacerdotal. Ante todo, yo le agradezco a Dios Nuestro Señor que me llamó para el sacerdocio; nunca me he arrepentido de haberle respondido. No es que la vida haya sido fácil, ha sido de lucha, de dificultades; sin embargo, dificultades que me quieran, que me hayan querido apartar del camino del sacerdocio; no; son luchas que se han tenido en el ejercicio de la misión. Agradezco a Dios Nuestro Señor la formación en el Seminario de San Gil y después en el colegio laosiano en Bogotá; compañeros míos de esta Diócesis allá, el padre Ernesto Serrano y monseñor Gustavo Martínez Frías, quien fue arzobispo de Pamplona.   

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Mi ministerio, primero, en San Gil junto con un sacerdote ejemplar de Zapatoca, Monseñor Roberto Quijano, un año estuve con él y aprendí mucho de sus virtudes sacerdotales. Trabajé en la Apostólica de acá, de Zapatoca, siendo sacerdote, junto con el padre Eduardo Ardila, que era el Rector, el padre Rogelio Remolina y el padre Jorge Velandia, con ellos estuve. Había seminaristas también. En ese tiempo trabajamos con gusto, porque me gustó a mí la educación, en aquel tiempo; después he visto que mis cualidades de educador no han sido muchas, pero en ese tiempo estuve sumamente contento, sufrí mucho cuando salí de la Apostólica. 


Un registro histórico ocurrido en el camino de la miel, la sal y las ollas, en cabalgata desde Puente Nacional hacia la vereda Jarantivá y Páramo para escoger el lugar donde se fundaría el hoy poblado de Quebrada Negra. En el centro el Pbro. Eduardo vargas Sierra, a su izquierda, Monseñor Pedro José Rivera y su diestra el dentista Carvajal, sin sombrero, y mi padre Miguel Agustín Torres. Década del cuenta del siglo XX

Después estuve de Párroco en varias parroquias, primero estuve en El Encino. Era una parroquia que no tenía ni carretera, ni luz, ni otras cosas. Pero, esa experiencia, al principio difícil de acomodarme, sin embargo, la recuerdo con muchísimo cariño. Fue un tiempo muy hermoso, para mí, ese contacto con los ríos, con los montes, con la naturaleza, con la gente, con las dificultades, con el…llamémoslo así el destierro, me gustó muchísimo. En seguida tuve que pasar a Albania, que estaba en ese momento en un tiempo de lucha, estaba el bandolerismo de Efraín González, en plena beligerancia y el ejército que luchaba por neutralizarlo. Fue un tiempo de dificultades, de muertes, de cosas de esas… Dios me sacó con bien de esta experiencia.


Parada de la cabalgata en la tienda la Esperanza, casa a la vera, hoy de la carreteable en la que transcurrió mi infancia y juventud; pasada y tienda para peregrinos y viajeros del camino que unió a Caracas con Bogotá y por el que transcurrieron los comuneros en 1781 y Bolivar y santander, años despues, y que conectó a los Muiscas con con los Guanes.

Pasé luego a la Legión de María en San Gil, las escuelas radiofónicas, la parroquia de lo que es hoy San Martín de Porres; todo eso, son varias parroquias ahora, allá estuve. También estuve en la Sagrada Familia; fui el segundo párroco, después del padre Bernardo Ochoa que se salió. Estuve en Pinchote, en Pinchote estuve varias veces, también fue un tiempo bueno y me gustó mucho. Trabajé directamente en la curia, en la legión de María, en las escuelas radiofónicas y me hospedaba en la casa del Obispo.

No hay ninguna descripción de la foto disponible.

Más tarde estuve en Puente Nacional, ya una parroquia grande, de mucha extensión y también de serias dificultades, muy bonita esa experiencia: Fui bien recibido, estuve contento; pasé a Zapatoca y estuve poco tiempo, dos años. Zapatoca es una ciudad levítica y de mucha organización religiosa, de mucha espiritualidad de parte de la gente, es extensa la parroquia, no tenía la vitalidad que tiene en este momento, era otra manera de hacer pastoral, pero bien trabajé, ayudé un poco en la hechura de la casa cural. Tuve un accidente, pero salí, salí con vida, una monja que iba a mi lado quedó muerta; íbamos con unos muchachos, ellos no sufrieron mayor cosa.

Un brindis de tres históricos personajes: Monseñor Pedro José Rivera, el sacerdote Eduardo Vargas y mi padre, Miguel Agustín Torres en lo que fue posteriormente la casa cural de Quebrada Negra en Puente nacional. 

Estuve después en la Curia, de nuevo trabajando con la Vicaría de Pastoral y pasé después de nuevo a Puente Nacional, y de ahí salí para Roma; estuve en Roma estudiando unos tres años, tratando de hacer una Tesis, que al fin se convirtió más bien fue como en un estudio de Espiritualidad, que se centró en el estudio de San Juan de la Cruz, la espiritualidad de él.

Regresé a trabajar con el padre Ramón González; el padre Ramón González es un héroe de la Pastoral Social, hizo muchísimo en ese tiempo. Estaba asociado con su hermano, que es un ejecutivo, el padre Samuel. Fue una época verdaderamente de gloria de la Pastoral Social, quizás era la Diócesis de más representatividad en Colombia. El padre Ramón era llamado al CELAM, a varias partes a dar conferencias acerca de lo que él estaba haciendo, del Instituto del Páramo, del Instituto de Zapatoca y otra serie de actividades que él tenía. Tenía unas granjas; hacía su actividad también en algunas parroquias. Fue un tiempo verdaderamente glorioso para la Pastoral Social. Se hicieron también unas edificaciones en San Gil, unos barrios, que se hicieron por iniciativa de la Pastoral Social. Más tarde fui director del Instituto del Páramo, por unas dos ocasiones, ahí se hicieron unos cursos de Catequesis sobre todo para personas que querían dirigir la catequesis en diferentes parroquias; cursos también que acostumbraba el Páramo, cursos de liderazgo, etc.  estas actividades, me llenaron el alma. 


Seis personajes que en su trasegar mundano, hicieron historia: Agustina Torres, Pbro. Eduardo Rodriguez, Campo Elias Sáenz, Monseñor Pedro José Rivera, Pbro. Eduardo Vargas Sierra y Antonio Saenz. Registro tomado en Providencia.

Después me pidió monseñor Víctor López que estuviera en la rectoría del Seminario, junto con el padre José Antonio Díaz y el padre Gilberto, con él estuvimos reiniciando el seminario después de 10 años de haberse cerrado. Se inició con 12 alumnos, el más representativo actualmente es el que es arzobispo de Bogotá monseñor Luis José Rueda. Terminado el ciclo del Seminario pasé de nuevo a Pinchote, fui Vicario de monseñor Leonardo Gómez Serna, un hombre tan especial en esta Diócesis, de tanta acción, de tanto carisma, de tanta devoción a la Virgen, especialmente al Santo Rosario, de mucha actividad. A él, se debe toda la gestión para la creación de la Diócesis de Vélez.

Estuve en otras parroquias después: Coromoro, en Cite; estuve también más allá de Contratación, en Guacamayo, ayudé al padre Velandia , estuve con él en Oiba y; finalmente también trabajé acompañando al padre Isaac Prada en Olival, y fui coadjutor del padre Córdoba,  Gonzalo Córdoba en El Socorro, también trabajé con el padre Roque Julio García; pasé también cerca de Charalá y pasé finalmente a Jordán, donde estuve más de 10 años, 10 años y medio, exactamente el tiempo que duró acá entre nosotros el Obispo que está ahora en Tunja, Carlos Germán Mesa Ruiz, él me nombró y cuando él salió yo también salí.

Puede ser una ilustración de una o varias personas

Ahora estoy acá en Zapatoca, muy contento de estar ayudando al párroco, un poco como arrimado, porque yo ya soy Emérito y a los eméritos no nos dan nombramientos así que valgan la pena, pero estoy, junto el padre Albeiro, con el Diácono, Néstor Ariza y estamos trabajando. Esta es mi vida, estoy satisfecho de ser Sacerdote, espero que el Sacerdote eterno, me reciba allá en el cielo, me perdone mi mal Ministerio, tenga en cuenta a su bondad y se acuerde de mi cuando esté en su Reino.”

Fue mi padre, Miguel Agustín Torres, un líder católico, promotor de las construcciones de los templos de Providencia y Quebrada Negra. El primero fue reemplazado por una capilla que donó el extinto Pedro Fajardo.

El santo sacerdote, murió en Bucaramanga y sus exequias ocurrieron en San Gil, el 20 de diciembre de 2025. Fu hermano del sacerdote, Hernando Vargas, quien escribió la Historia de la Diócesis de Socorro y San Gil, texto inédito en el que además, se narra el origen de las parroquias de la extensa Diócesis, antes de fragmentarse en dos. 



 

Oda al poeta y periodista Raúl Ospina Ospina: Maestro de palabra, luz en la voz del pueblo

Desde la década del setenta, en vacaciones, escuchaba su programa radial periodístico. Confieso que, sin distinguirlo, empecé a admirar el e...