naurotorres.blogspot.com

sábado, 21 de marzo de 2026

Al Colegio San José de Guanentá,

 

88 años despues encontré en una ajada revista: AURAS DE FONCE este poema que al interiorizarse y comprenderlo sentí envidia de la buena, no solo por el talante de quien lo escribió, sino de los alumnos que por las aulas en esa época transitaron. Pero es mejor que usted amigo lector, sea quien infiera y aprecie la lírica de un estudiante que lo compuso para despedirse de su claustro, en ese entonces dirigido por Hermanos Lasallistas. La bella y pulcra revista fue un espejo del sentido del  periodismo, la responsabilidad intelectual y amenidad de una época plasmada en letras de molde por El Colegio San José de Guanentá, en ese entonces, dirigido por los hermanos lasallistas. 


AL GUANENTÁ

Por José Manuel Prada S.


¡Guanentá¡ al despedirme viene el llanto

a borrar estos versos, este canto

que encierra entre sus notas despedida;

al despedirme,  tras la densa bruma

viene el dolor a renovar la herida

y a impedir que maneje bien la pluma.


Porque marca el compás del sentimiento

la eterna evocación del sufrimiento

y el amargo cantar de quien se aleja,

porque viene en sendales la tristeza

a arrancar del viajero triste queja

y a trocar bellas flores en maleza:



Porque con el dolor salen las notas

cual las que vibran en las cuerdas rotas

del arpa que ha quedado abandonada;

porque es el despedir algo tan triste

que aunque cantar quisiera, despiadada, 

la suerte del mutismo me reviste.



Pero debo cantar. La poesía 

que toques da de mágica alegría

en la hermosa mansión del pensamiento,

me dice que cantar es mi destino

aun cuando en ello encontraré el tormento

de las aguas zarzas del camino.


Cantar...aunque se aumente mi quebranto

al tierno asilo que envolvió en su canto

a un pobre soñador meditabundo;

cantar aunque se eleven temblorosos

y henchidos de dolor siempre profundo

estos mis versos, hacía venturosos.


Confines donde reina la esperanza;

cantar cuando en el alma la bonanza

no quiere colocar su bello asiento,

es algo que no puedo. Mas, ahora

es preciso que surja el sentimiento

con estos versos donde el alma llora.


Yo no puedo cantar...decir que llore

que en vez de mi canción, sólo desflore 

esos recuerdos de ilusión nimbados;

decid que evoque el pasado de mi vida, 

decid que sueñe en triunfos no alcanzados

y escuchareis mi nota dolorida. 


Debo callar. Las notas destempladas

que da mi lira, van desordenadas

hacia región ignota y bendecida,

mejor es pregonar con oraciones

lo que la lengua vil y enmudecida

no es capaz de expresar en las canciones.


Quisiera ser el ruiseñor que canta

sin saber que en su canto se levanta

la más bella y sublime melodía;

quisiera ser la flor que en la mañana

espera que en su cáliz se deslia 

el rocío que en perlas se desgrana.


Quisiera ser el humo que se eleva,

que en espirales a la altura lleva

la oración del hogar que se consume;

quisiera ser la fuente cristalina 

que retratando va, mientras se mueve,

el paisaje que en ella se declina.


Quisiera ser la tarde que naufraga

en medio de la sombra que es la maga

que sabe lo es: melancolía;

quisiera ser la brisa matutina

para arrancar la hermosa poesía

que hay en los frondas llenas de neblina. 


Todo quisiera ser para cantarte

para siempre decir que ha sido amarte 

mi único ideal, mi único lema;

pero muere la voz en mi garganta 

y no salen las notas del poema

que quisiera entonar. 


Ya se levanta

cual triste evocación la despedida,

y el alma de lo siempre transita

solo logra elevar triste lamento, 

que al confundirse en la extensión sombría

va a llevar mi pobre pensamiento

en vez de versos cruel melancolía.


Despedirme...decir adiós..dejarte

para vivir de la añoranza. Hablarte

por la vetusta reja del recuerdo,

y no poder alzar siquiera un canto.

-estoy loco de pena o estoy cuerdo?

-Porque no empiezo a desgranar mi llanto?


Debo llorar...Me voy, y tu te quedas

¡Oho viejo caserón¡ ¡Qué triste ruedan

lejos de ti los dias y los años¡

Con mi dolor mi eterno compañero

y envuelto por los crudos desengaños

tal vez muy pronto caigo en el sendero.


Me llevo los recuerdos como herencia

para rumearlos en la triste ausencia

cuando en dolor hasta mi puerta llame. 

Pero al decirle adiós...no se que pasa

allá en lo alma. Déjeme que clame

porque el dolor mi corazón traspasa.



Adiós ¡oh Guanentá¡ Vetusto alero

donde rodó mi juventud. Certero

golpe de puñal hoy hiere mi corazón.....


Te dejo...pero escucha: en la vida

cuando luchando vaya y la ilusión

brille allá en mi cielo oscurecida

por las nubes de dudas y temores,

entonces ¡Guanentá de mis amores¡

que sea tu nombre el faro que ilumine

la senda de mi vida, y que la duda

huya como sombra, y aunque ruda

la batalla será, que al fin termine

bendiciendo tu nombre sacrosanto

y alzando hacia el eterno tierno canto

que encierra la expresión de la aventura

del que cruzó sufriendo en la existencia

y que espera de Dios benevolencia 

cuando su vuelo tienda hacia la altura.


Más no es tan solo a ti a quien entone

estos cantares sin compases ni tono

que son del llanto la expresión patente,

canto a la gratitud es un poema

que se alza en los salones de la mente

envuelto en los cendales del emblema.


Canto a la gratitud porque mi vida

se deslizó por senda florecida,

por la senda brillante del ensueño,

canto a aquellos que al bien me encaminaron 

y que con santo y paternal empeño

el vino de la ciencia me ofrendaron.


Y justo es hoy que al retirarme evoque  

y con amor y con ansiedad, retoque

el pasado feliz de existencia;

justo es que tribute la alabanza 

porque a ellos me obliga la conciencia

y prima gratitud en la alabanza.


Cuando chicuelo por la senda dura

del estudio empecé con amargura

jamás imaginé ¡Cuán bella fuera¡

esa senda feliz que no termina;

yo era una flor abierta a la quimera,

del sol a la caricia matutina. 


Nada sabía. Henchido de ilusiones 

daba vuelo veloz a mis canciones

todas llenas de amor y fantasía, 

y al ascender hacia la cumbre santa

sentí los toques de la poesia

y a los guijarros desgarrar mi planta. 



Entonces levanté mi vista al cielo

demandó piedad, y con anhelo

devisionario contemplé en la altura,

estrellas que brillantes me miraban

y parecían sonar con mi ventura;

eran gotas de amor que titilaban.


Amor a qué?... a la indomable ciencia,

al estudio, a los libros. Con demencia

empecé a recorrer la hermosa senda

y en cuanto un viejo libro yo encontraba,

como valiosa e ignorada prenda

en mi mente de niño conservaba.


Entonces parecióme que sentía 

los toques de la ignota lejanía,

y fuí a posarme, en un alero santo,

fuí al seminario do pasé tres años 

libre de angustias y penoso llanto

y libre de tristezas y de engaños.


Aquí debo tambien alzar mi canto 

a los que con amor y empeño santo 

forjaron mi alma con amor más puro,

a los que ayer la vida me mostraron

y me alejaron del fangal impuro:

¡Loor a ellos porque me formaron¡


Después El Guanentá me abrió sus puertas

y reviví las ilusiones muertas

bajo el vetusto y misterioso alero;

soñé, bagué por la extensión sombría,

y a las llamadas del amor primero

levanté mi canción a la alegría.


Hoy me debo alejar. Se abre la vía:

hay toques de cruel melancolía 

en estos versos que el dolor desgrana.


Me voy por el sendero de la vida

recordando la plácida mañana, 

recordando el hogar do allé cabida.


   Me voy, la gratitud es signo santo

que el corazón pregona en este canto

que encierra la honda queja dolorida;

me alejo pronunciando con cariño

frases cual las que dice el triste niño

cuando a la madre da la despedida.


Adiós hogar donde aprendí a ser hombre;

adiós ¡Oh Guanentinos¡ Vuestro nombre

ha vivido de brazo con la gloria.

Adiós maestros sabios y prudentes,

¡Mirad el porvenir siempre sonrientes,

a través de vuestra obra meritoria¡


¡Oh sabios escultores de las almas¡:

para vosotros las celestes palmas;

tremolan ya bandadas de querubes;

cruzad serenos por el vano mundo,

vuestro puesto ha de ser entre las nubes

lejos de aqueste lodazal inmundo.


Y por eternidad de eternidades 

tendréis en premio de dificultades

la gloria inmensa en la serena altura;

el apóstol es la luz y si declina

vuelve a surgir más lleno de hermosura

hecho una estrella que nos ilumina.


José Manuel Prada

Noviembre 17 de 1938 Auras de Fonce No. 47

 









  









miércoles, 11 de febrero de 2026

Oda al poeta y periodista Raúl Ospina Ospina: Maestro de palabra, luz en la voz del pueblo

Desde la década del setenta, en vacaciones, escuchaba su programa radial periodístico. Confieso que, sin distinguirlo, empecé a admirar el estilo, forma y fuentes de las noticias que divulgaba y que se escuchaba en planicies y montañas de Santander, Boyacá y Cundinamarca. BOCUNSA se escuchaba en bares, tiendas, casas y ranchos, en poblados, pueblos y ciudades. En 2023 en el marco del concurso de poesia inédita que organiza la UIS-sede Barbosa, en el encuentro de escritores, resultamos compartiendo escenario desde la misma mesa. Hacia la diferencia en la mesa; vestido de paño con camisa blanca decorada con un corbatín del mismo color del traje, dueño de unos ojos azabaches pequeños hundidos en su cavidades adornados con una sonrisa permanente y un gesto de curiosidad y pregunta.

Laurentino Niño Montañez, bibliotecario de la UIS, nos presentó. -Hole pingo, fue su respuesta a mi saludo y presentación. -Entonces eres de Puente Nacional en cuyos parajes, Efraín González y Carlos Bernal jugaron a quien matara mas familias, ya de un color-rojo- u otro-conservador-. -Asentí. Él, le habló al auditorio inundado de alumnos de la universidad y colegios vecinos, de su labor y gusto por escribir afirmando las motivaciones que lo impulsaron a escribir 18 libros entre poemarios, cuentos y novelas. Él, mayor de mí, 10 años continúo siendo un referente en literatura. Un día cualquiera me contactó; Me solicitó le enviara mi último libro publicado. Lo remití oportunamente. Meses pocos despues me hizo llegar una invitación al 46 encuentro internacional de escritores, al que acudí en septiembre de 2024. En el encuentro, dimensioné su labor por 46 años, ya organizando, buscando ayudas financieras y patrocinadores para lograr por tres dias un compartir de experiencias, conferencias y propuestas para irrigar poesia y narrativa en colegios y universidades, y a la vez, exaltar a historiadores, escritores y poetas provenientes de diferentes lugares de Colombia en cuyo evento nos fuimos hermanando.

En los dos últimos encuentros en los que estuve invitado, me sorprendió el arraigo ciudadano del encuentro. Hacia el mediodía del primer día, las instituciones educativa y universidades locales, nos recibían con desfile desde la plaza mayor de Chiquinquirá  hasta el parque Julio Flores de la misma ciudad en donde nos acogían con bandas marciales y honores patrios a los escritores asistentes, quienes al otro día, mediante una planificada actividad, acompañados por dos madrinas del Colegio  Pio Alberto Ferro Peña, anfitrión en el que nació el encuentro en 1981 bajo la rectoría del poeta santandereano Alonso Quintín Gutiérrez Riveros, nos trasladaban, por duplas, a los colegios, ya urbanos, ya rurales y por la jornada se sembraba el gusto por la lectura y el deleite de escribir.

Un día des pues del día del periodista, el 10 de febrero de 2026, viajamos con el escritor Raúl Gómez Quintero a acompañar a los 5 hijos y nietos y a los directivos de la Fundación Feto Ferro, organizadora de los encuentros, unos minutos en la funeraria y a las honras fúnebres en la catedral de la Virgen de Chiquinquirá concelebradas por siete sacerdotes de la Orden de los Predicadores. El oficiante principal, en elocuente homilía ilustró a los feligreses que colmaron todos los espacios de la catedral de la vida y obra de Raúl Ospina Ospina como hijo adoptivo de la capital de la fe católica colombiana. Los sucedieron cada uno de los 5 hijos, quienes compartieron facetas del legado individual del padre trabajador y exigente, del ciudadano defensor de los ancianos, niños y animales.

Por ser Chiquinquirá centro de peregrinación colombiana en cuya catedral se oficia cada hora, los honores de las Academias de la lengua de Boyacá Y Tolima, de la Gobernación de Boyacá y la alcaldía y concejo municipal fueron entregados a la familia.



Raúl Ospina murió, mas no sus poesia y narrativa. Quienes fuimos afortunados en asistir al encuentro anual, nos prometimos difundir su obra y apoyar a la FUNDACIÓN JETÓN FERRO para mantener vigente esta iniciativa literaria colombiana.

A los lectores de mi blog y  quienes fueron afortunados en leer partes de su obra y para quienes les nazca interés en nadar en su legado literario, les escribo esta oda.


Raúl,
hombre nacido en el corazón del Tolima,
pero forjado en el espíritu de Boyacá,
de Ortega al abrazo eterno de Chiquinquirá,
tu vida fue un puente tendido entre voces,
historias y palabras que no pueden morir.



Fuiste el viento que llevó a la radio
el clamor de la justicia y la verdad,
cuando en Radio Furatena nacía cada día
el radioperiódico Bocunsa
pronunciando con firme claridad
el pulso cotidiano de regiones hermanas:
Boyacá, Cundinamarca y Santander.



Durante décadas,
guiando con pulso tierno y firme,
construiste una tribuna de denuncia,
de esperanza y de memoria;
no esquivaste las sombras,
no temiste la palabra cuando era necesaria,
porque sabías que la voz del pueblo
es el eco más poderoso.

Como escritor,
tus versos y tus relatos fueron rutas
por la vida íntima y pública de nuestra tierra;
poemas que nacían del alma
y novelas que hacían habitar al lector
en cada paisaje, en cada hombre, en cada gesto.

Fundaste con amor
la Fundación Cultural Jetón Ferro,
semilla donde floreció
el Encuentro Internacional de Escritores,
luz que unió a voces y trazó caminos
para quienes creen en el diálogo,
en la escucha y en la palabra como puente.

Hoy,
cuando tu cuerpo descansa en la tierra que amaste,
tu voz sigue resonando en cada libro abierto,
en cada joven que escribió después de escucharte,
en la memoria viva de quienes supimos acompañarte.

Tu partida este 8 de febrero no es un adiós,
sino una estrella que brilla en el firmamento de los que escriben,
de los que leen, de los que no se rinden ante el silencio.

Que tu nombre sea canto y recuerdo,
que tu obra sea brújula en tiempos inciertos,
que tu palabra eterna siga siendo semilla
en los campos fértiles de la cultura y la justicia.

DDA: Nauro Torres Quintero












martes, 20 de enero de 2026

DORA GONZALEZ DE ARDILA, UNA GUABINERA BAILARINA

 


Fue, con su esposo, declarados patrimonio cultural inmaterial viviente por la Gobernación de Santander y la UNESCO. Nacieron en Cúchina, vereda del municipio de Sucre; ella estudió, él, labró la tierra; ella fue profesora, él, un soldado obligado y un labrador de la musica y el baile. Los dos, bailarines desde niños y guabineros desde siempre. Ella, folclorista y maestra de este, y él, parrandero y hablador. Ambos, líderes íntegros natos que fusionaron sus vidas para inducir a la niñez y a las familias a abrazar con alegría las tonadas y pasos de la guabina, ese ritmo andino que persiste en las arrugas de los habitantes de las montañas andinas santandereanas y cundiboyacenses.

Ella en su vejez, murió a mediados de enero de 2026, y Arnulfo se quedó con su tiple, los alpargates y trajes típicos masticando los dias faltante para reencontrarse un la danza eterna.

Les distinguí hace más de medio siglo, en plena juventud en algunos cursos de liderazgo social que otrora fuese la pastoral social de la Diócesis de Socorro y San Gil, pero como más baila un asno atado al botalón, poco les copié de sus habilidades artísticas, de las cuales exalto en esta pieza lírica que compuse un día antes de la muerte de la maestra del folclor que murió en Bucaramanga el 19 de enero del presente año.

 

ODA a la maestra del canto que no muere

 


Dora, maestra de tiza y alborada,

sembradora de coplas en la escuela del viento,

hoy tu voz agoniza en la carne cansada,

pero en la tierra canta tu eterno aliento.

 

Con Arnulfo, compañero de surco y tonada,

alzaste el torbellino como bandera viva,

y en la guabina veleña, clara y enamorada,

dejaste el pulso antiguo que a Santander aviva.

 

No fueron solo cantos: fue patria enseñada,

fue aula sin muros, fue fogón y memoria,

por eso el pueblo te nombró, en vida consagrada,

Patrimonio Vivo de su música y su historia.

 

La UNESCO escuchó lo que el monte sabía:

que en tu garganta habitaba la nación,

que cada copla tuya era pedagogía

y cada verso, una lección de corazón.

 

Hoy agoniza el cuerpo, no el legado,

porque el folclor no muere cuando muere la voz;

queda en los hijos, en el pueblo sembrado,

queda en Argón, que dibuja lo que tú cantó Dios.

 

Recibe, maestra, esta oda sencilla,

como flor que se entrega sin saber marchitar.

Sucre te nombra, Santander se arrodilla

y Colombia té aprende… aún después de partir.


DRA: Nauro Torres Quintero -Artesano de la palabra colombiano.



sábado, 17 de enero de 2026

Oda a Georgina Cuartas Cadavid

 

Georgina,
nombre de agua clara en la memoria del verso,
campana de luz que llamó a la poesía
cuando el mundo cerró sus puertas al abrazo.



En la hora oscura del encierro y la distancia,
cuando la voz temblaba detrás de las pantallas,
tú abriste la palabra como pan compartido
y sembraste poesía donde habitaba el miedo.

Fuiste aliento en la soledad del confinamiento,
puente de sílabas entre orillas dispersas,
mujer faro que sostuvo el idioma
para que el español no perdiera su música.

Desde el Gremio Poético Colombiano
alzaste la lira con temple y ternura,
y tu palabra —sin alzar la voz—
se volvió referente, escuela y abrazo.

Poeta de honda raíz y vuelo sereno,
hiciste del poema un acto de resistencia,
un gesto de amor por la lengua heredada,
una lámpara encendida para América Latina.

Hoy que habitas la región invisible del canto,
tu nombre sigue pronunciándose en plural:
estás en cada verso que se atreve,
en cada mujer que escribe sin pedir permiso.

Georgina, hermana del poema,
no te llevaste la poesía contigo:
la dejaste latiendo en nuestras manos
como herencia viva, como deber sagrado.

Y nosotros, los que creemos en la palabra,
seguiremos diciendo tu nombre en voz alta,
porque quien honra la poesía en vida
no muere: se vuelve idioma.




Autor: Nauro Torres Quintero

domingo, 11 de enero de 2026

La artista colombiana Al Hani Ramírez Bettez, entre las 13 artistas más importantes del mundo en la Bienal BIEAF Corea 2025

 


La artista plástica colombiana Al Hani Ramírez Bettez ha sido reconocida internacionalmente al ser seleccionada como una de las 13 artistas más importantes del mundo en la Bienal Internacional de Arte BIEAF Corea 2025, uno de los eventos de arte contemporáneo más relevantes de Asia y del circuito artístico global. Este evento reunió a más de 740 artistas provenientes de 80 países, consolidándose como una plataforma multicultural de alto nivel que promueve el diálogo artístico en torno a las problemáticas contemporáneas, la crisis ambiental y las nuevas narrativas del arte global. El evento contó con un jurado internacional de destacada trayectoria, integrado por Koo Bon-ho, Melih Aşanlı, Chae Min-Jung, Fabiola de la Precilla, Piotr Perski, Lee Eun-hwa, Daniel Arenas Rodríguez, Jeong Bong-chae, Oltsen Sami Gripshi, Kim Seong-ho, Hong Liu-Sertti y Lee Sang-ho, entre otros referentes del ámbito curatorial y artístico.



De este amplio universo de creadores, solo 13 artistas fueron distinguidos con el reconocimiento principal de la bienal, entre ellos Hani Bettez, quien representó a Colombia en este importante escenario internacional.

La Bienal Internacional de Expresiones Artísticas y Fronterizas (BIEAF) se caracteriza por su enfoque curatorial orientado a reflexionar sobre el arte como herramienta crítica frente a los desafíos sociales, ecológicos y humanos del presente. En este contexto, la obra de Ramírez Bettez fue valorada por su fuerza conceptual, su sensibilidad estética y su compromiso con el pensamiento ambiental contemporáneo.

Artista plástica colombiana con formación en ingeniería ambiental, Hani Bettez ha desarrollado una propuesta visual que integra arte, ciencia y conciencia ecológica. Su obra se distingue por el uso de técnicas mixtas, pigmentos vibrantes y exploraciones lumínicas —incluida la luz ultravioleta— que construyen atmósferas simbólicas donde la naturaleza, el cuerpo la figura humana y el territorio dialogan de manera poética y crítica. Este reconocimiento no solo representa un logro individual, sino que reafirma la presencia del arte colombiano en los grandes circuitos internacionales, posicionando a sus creadores como voces relevantes dentro del panorama artístico mundial.

“Ser parte de una bienal con más de 740 artistas de 80 países y ser reconocida dentro de los 13 artistas más destacados es un honor que asumo con responsabilidad, para seguir creando desde un arte consciente y transformador”, expresó la artista.

Este reconocimiento internacional consolida a Al Hani Ramírez Bettez como una de las figuras emergentes más relevantes del arte contemporáneo latinoamericano, proyectando su obra hacia nuevos escenarios curatoriales, institucionales y críticos a nivel global.

 


SOBRE LA ARTISTA

 Hani Bettez, residente en Barichara, Colombia, es una artista plástica cuyo trabajo aborda la relación entre el ser humano y los ecosistemas naturales. Su obra ha sido expuesta en escenarios como Sun Boats (Egipto), la Universidad Autónoma de Sinaloa, la Galería Frida Kahlo (México), El Gran Salón Baricharte, así como en diversos espacios nacionales e internacionales. En octubre de 2025 recibió en reconocimiento la medalla de plata Aquileo parra Su reciente participación en la Bienal Internacional de Arte BIEAF Busan Corea refuerza su proyección global y la consolida como un referente del arte contemporáneo con enfoque ambiental y sensorial.




Oda póstuma a Beatriz González

 

Es mi homenaje a la santandereana que fue una de mis referentes en mi juventud.

Beatriz González, Una pintora que se atrevió a mostrar la verdadera Colombia 

Beatriz,
madre del color que incomodó al poder,
alzaste la pintura como espejo sin maquillaje
donde la patria se vio herida,
pero viva.

 

No pintaste salones complacientes,
pintaste la herida abierta del país,
el dolor popular vuelto amarillo,
verde agrio,
rojo que no pide permiso.


Tu pincel fue grito
cuando el silencio era orden.

 

Hiciste del kitsch una trinchera,
del dolor colectivo una estética rebelde,
y de la muerte —esa visitante frecuente—
un acto de memoria que no se arrodilla.


En tus cuadros,
los héroes bajaron del bronce
y el pueblo subió a la historia.

 

Beatriz,
maestra sin aula,
sembraste irreverencia en generaciones enteras:
nos enseñaste que el arte no adorna,
interpela;
que no consuela,
despierta.

 

Tu obra fue una bofetada lúcida
al olvido programado,
una pedagogía visual
para un país acostumbrado a bajar la cabeza.
Por eso te siguieron los jóvenes,
por eso te temieron los sordos del alma.

 

Hoy que partes,
Santander debe mirarse en tu espejo.
Tierra de comuneros,
de bravos que en 1781 dijeron basta
al abuso,
al tributo injusto,
al pensamiento encadenado.

¿En qué momento nos dormimos, Beatriz?
¿En qué curva del progreso cambiamos
la rebeldía por la costumbre?
Tu obra nos sacude:
no nacimos para obedecer sin pensar,
sino para crear, disentir, transformar.

Que tu legado sea campana,
no mausoleo.
Que despierte al santandereano del letargo,
que lo convoque a abrazar el cambio,
a descolonizar la mirada,
a pintar de nuevo el futuro
con colores propios.

Beatriz González:
no te vas.


Te quedas en cada artista que se atreve,
en cada obra que incomoda,
en cada conciencia que despierta
y se declara libre.

5 artistas colombianas que debes conocer - Galeria Duque Arango


martes, 23 de diciembre de 2025

Con los años, aún es mi compromiso:

 


  1. En los primeros años del bachillerato encontré en la biblioteca que visitaba, tres veces por semana, un folleto con un texto de Cristian D. Larson. Han transcurrido 60 años, y aun lo leo e intento practicar al confirmar que he amanecido vivo y coleando. El folleto en letras ajadas sobre páginas mohosas, reta al lector a enderezar costumbres para convertirlas en hábitos.  A un lector racional que se nutre de la lectura interpretativa, le comparto algunos consejos que he tomado para mi en mi trasegar existencial.

70 frases de optimismo maravillosas

1.      Tengo que levantarme fuerte para que nada pueda perturbar la paz de mis pensamientos.

2.      Con quien intercambie el saludo, le hablo de salud, felicidad y prosperidad.

3.      Resaltaré las virtudes y valores que encontré en los distinguidos y conocidos al reencontrarnos.

4.      Para mí, deseo lo mejor, desempeño mis funciones con optimismo esperando siempre lo mejor.

5.      Me alegro de los triunfos del otro, asi como de los mios.

6.      Aprendo de los errores, son mi mejor maestro. Desaprendo y aprendo cada vez.

7.      Mostraré un semblante alegre ofreciendo una sonrisa a cada ser viviente.

8.      Trato de mejorar en cada momento de tal manera que no quede tiempo para criticar a los demás.

9.      Tengo que ser generosos para no afligirme, debo ser demasiado noble para no enojarme y demasiado fuerte para no sentir miedo, y demasiado feliz para no permitir la entrada a las preocupaciones.

70 frases de optimismo maravillosas

Al Colegio San José de Guanentá,

  88 años despues encontré en una ajada revista: AURAS DE FONCE este poema que al interiorizarse y comprenderlo sentí envidia de la buena, n...