Desde la década del setenta, en vacaciones,
escuchaba su programa radial periodístico. Confieso que, sin distinguirlo,
empecé a admirar el estilo, forma y fuentes de las noticias que divulgaba y que
se escuchaba en planicies y montañas de Santander, Boyacá y Cundinamarca.
BOCUNSA se escuchaba en bares, tiendas, casas y ranchos, en poblados, pueblos y
ciudades. En 2023 en el marco del concurso de poesia inédita que organiza la
UIS-sede Barbosa, en el encuentro de escritores, resultamos compartiendo
escenario desde la misma mesa. Hacia la diferencia en la mesa; vestido de paño
con camisa blanca decorada con un corbatín del mismo color del traje, dueño de
unos ojos azabaches pequeños hundidos en su cavidades adornados con una sonrisa
permanente y un gesto de curiosidad y pregunta.
Laurentino Niño Montañez, bibliotecario de la
UIS, nos presentó. -Hole pingo, fue su respuesta a mi saludo y presentación.
-Entonces eres de Puente Nacional en cuyos parajes, Efraín González y Carlos
Bernal jugaron a quien matara mas familias, ya de un color-rojo- u
otro-conservador-. -Asentí. Él, le habló al auditorio inundado de alumnos
de la universidad y colegios vecinos, de su labor y gusto por escribir afirmando
las motivaciones que lo impulsaron a escribir 18 libros entre poemarios, cuentos
y novelas. Él, mayor de mí, 10 años continúo siendo un referente en literatura.
Un día cualquiera me contactó; Me solicitó le enviara mi último libro publicado.
Lo remití oportunamente. Meses pocos despues me hizo llegar una invitación al
46 encuentro internacional de escritores, al que acudí en septiembre de 2024.
En el encuentro, dimensioné su labor por 46 años, ya organizando, buscando
ayudas financieras y patrocinadores para lograr por tres dias un compartir de experiencias,
conferencias y propuestas para irrigar poesia y narrativa en colegios y universidades,
y a la vez, exaltar a historiadores, escritores y poetas provenientes de
diferentes lugares de Colombia en cuyo evento nos fuimos hermanando.
En los dos últimos encuentros en los que estuve
invitado, me sorprendió el arraigo ciudadano del encuentro. Hacia el mediodía del
primer día, las instituciones educativa y universidades locales, nos recibían con
desfile desde la plaza mayor de Chiquinquirá hasta el parque Julio Flores de la misma
ciudad en donde nos acogían con bandas marciales y honores patrios a los
escritores asistentes, quienes al otro día, mediante una planificada actividad,
acompañados por dos madrinas del Colegio Pio Alberto Ferro Peña, anfitrión en el que
nació el encuentro en 1981 bajo la rectoría del poeta santandereano Alonso
Quintín Gutiérrez Riveros, nos trasladaban, por duplas, a los colegios, ya
urbanos, ya rurales y por la jornada se sembraba el gusto por la lectura y el
deleite de escribir.
Un día des pues del día del periodista, el 10
de febrero de 2026, viajamos con el escritor Raúl Gómez Quintero a acompañar a
los 5 hijos y nietos y a los directivos de la Fundación Feto Ferro, organizadora
de los encuentros, unos minutos en la funeraria y a las honras fúnebres en la
catedral de la Virgen de Chiquinquirá concelebradas por siete sacerdotes de la Orden
de los Predicadores. El oficiante principal, en elocuente homilía ilustró a los
feligreses que colmaron todos los espacios de la catedral de la vida y obra de
Raúl Ospina Ospina como hijo adoptivo de la capital de la fe católica colombiana.
Los sucedieron cada uno de los 5 hijos, quienes compartieron facetas del legado
individual del padre trabajador y exigente, del ciudadano defensor de los ancianos,
niños y animales.
Por ser Chiquinquirá centro de peregrinación
colombiana en cuya catedral se oficia cada hora, los honores de las Academias
de la lengua de Boyacá Y Tolima, de la Gobernación de Boyacá y la alcaldía y
concejo municipal fueron entregados a la familia.
Raúl Ospina murió, mas no sus poesia y
narrativa. Quienes fuimos afortunados en asistir al encuentro anual, nos
prometimos difundir su obra y apoyar a la FUNDACIÓN JETÓN FERRO para mantener
vigente esta iniciativa literaria colombiana.
A los lectores de mi blog y quienes fueron afortunados en leer partes de
su obra y para quienes les nazca interés en nadar en su legado literario, les
escribo esta oda.
Raúl,
hombre nacido en el corazón del Tolima,
pero forjado en el espíritu de Boyacá,
de Ortega al abrazo eterno de Chiquinquirá,
tu vida fue un puente tendido entre voces,
historias y palabras que no pueden morir.
Fuiste el viento que llevó a la radio
el clamor de la justicia y la verdad,
cuando en Radio Furatena nacía cada día
el radioperiódico Bocunsa
pronunciando con firme claridad
el pulso cotidiano de regiones hermanas:
Boyacá, Cundinamarca y Santander.
Durante décadas,
guiando con pulso tierno y firme,
construiste una tribuna de denuncia,
de esperanza y de memoria;
no esquivaste las sombras,
no temiste la palabra cuando era necesaria,
porque sabías que la voz del pueblo
es el eco más poderoso.
Como escritor,
tus versos y tus relatos fueron rutas
por la vida íntima y pública de nuestra tierra;
poemas que nacían del alma
y novelas que hacían habitar al lector
en cada paisaje, en cada hombre, en cada gesto.
Fundaste con amor
la Fundación Cultural Jetón Ferro,
semilla donde floreció
el Encuentro Internacional de Escritores,
luz que unió a voces y trazó caminos
para quienes creen en el diálogo,
en la escucha y en la palabra como puente.
Hoy,
cuando tu cuerpo descansa en la tierra que amaste,
tu voz sigue resonando en cada libro abierto,
en cada joven que escribió después de escucharte,
en la memoria viva de quienes supimos acompañarte.
Tu partida este 8 de febrero no es un adiós,
sino una estrella que brilla en el firmamento de los que escriben,
de los que leen, de los que no se rinden ante el silencio.
Que tu nombre sea canto y recuerdo,
que tu obra sea brújula en tiempos inciertos,
que tu palabra eterna siga siendo semilla
en los campos fértiles de la cultura y la justicia.
DDA: Nauro Torres Quintero