En la memoria tibia de San Gil
queda un hilo de luz que no se rompe,
un rumor de telas que aún respira
en las manos del tiempo.
Hortensia, nombre de flor antigua,
de jardín bordado en silencios,
fuiste aguja y latido,
fuiste el pulso escondido
en cada vestido que soñó la ciudad.
Por más de medio siglo
hilvanaste historias sin ruido:
novias que temblaban como auroras,
quinceañeras al borde del vuelo,
lutos que aprendían a llorar con dignidad.
Y en cada puntada,
iba tu ternura cosida,
tu paciencia de río,
tu feminidad serena,
hecha de fuerza sin estruendo.
Nunca pediste aplausos,
ni vitrinas, ni medallas;
pero en cada espejo encendido
había un reflejo tuyo,
en cada paso firme de mujer,
tu sombra elegante caminando.
Fuiste más que costurera:
fuiste guardiana de instantes,
arquitecta de memorias,
artista de lo invisible.
Hoy que el silencio pronuncia tu ausencia,
la ciudad se recoge en sus telas,
y en cada encaje florece tu nombre
como un susurro que no se apaga.
Que te nombren las agujas del viento,
que te recuerden los pliegues del alma,
porque donde hubo un vestido tuyo,
hubo belleza, hubo historia,
hubo vida.
Y así, sin mármol ni bronce,
tu legado permanece:
en la elegancia de un gesto,
en la gracia de una mujer que camina,
en la memoria íntima de un pueblo
que, aunque tarde,
hoy te reconoce eterna.
Hermosas palabras para la señora Hortensia, gracias a DIOS por su vida y su ejemplo, Paz en su tumba 🕯️🙏
ResponderEliminarSi. Fue una mujer ejemplar en todos los aspectos de la vida. Es un referente para las mujeres emprendedoras. Y en la alta costura, prevalecerá sus vestidos y sus diseños. Gracias por acoger la poesia y comentar este homenaje.
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