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martes, 23 de junio de 2026

Mi literatura en versos de un santandereano, Mauricio Sanchez

 

Fui maestro en aula, soy padre guía y en mi ocaso existencial, decidí publicar mis escribanías escondidas en un arcón que retomé en pandemia en 2020. Desde entonces, no he cesado de escribir para los lectores de antaño y del hoy. En manos de curiosos y huroneos lectores, mis libros continúan despertando en decenas de ellos, anhelos de escribir sus historias escondidas en sus recuerdos.

Mauricio Sanchez es un reservista, hoy celador del Colegio de Confines; recordada voz de Radio Poesia, en cuyos programas nos distinguimos; es un declamador convincente y es un poeta santandereano cuyos poemas con el aroma, sabor y lenguaje santandereano, pronto lo leeremos en un poemario. Él, leyó mis siete libros en físico, y ha premiado mi aporte literario con este poema, hasta ahora inédito, convencido que surgirán más escritores animados, por él, por mi y por decenas de escritores jovenes y niños que continúan brotando en el sur de Santander y Boyacá, gracias a los concursos de cuento y poesia que organizan: las cooperativas: COMULSEB LTDA y FUNDACIÓN COMULDESA LTDA, el Colegio Domingo Sabio de Guepsa, Santander, la UIS sede Barbosa, la Fundación Jetón Ferro de Chiquinquirá y el Colegio San Vicente de Paúl de San Gil, espacios en los continuo arando, desbrozando, arando y sembrando el gusto por la lectura y la escritura.


Un artesano de la palabra

 

Como el viento acomoda la vela de un barco,

mecido en altamar, buscando pronto su puerto,

a bordo un marinero dentro de su coraza va,

en las nubes un artesano lo guía como su capitán,

teje su destino, para que su ancla logre fondear.

 


Artesano que teje emociones con palabras sueltas,

de madera y lana, de fique o de la piedra tallada,

se han tramado historias de la tierra santandereana,

el pintor de cuentos y pincelazos de notas bellas,

nacen sus obras de las letras, que solas vagan.

 

La vida de mis ancestros escrita en un pergamino,

por un artesano, con el alma que viaja andariega,

en el suelo donde nace la guayaba y el dulce veleño,

solitario con su pensamiento, teje entre sus versos,

lo que sueñan campesinos bajo el sol y su suelo.

 

Gritaba la luna en su agonía; el alba la despedía,

¡Nauro! retumbaba en la montaña, una dulce melodía,

artesano que entrelaza cada gota de sudor con la lluvia,

cuenta la historia que ha dejado huellas en el camino,

de amores en versos trenzados en sus aventuras.

 

Versos vagan por el campo, que el hombre siembra,

respiran, cuentan y sudan las memorias de esta tierra,

enhebrada y tejida una a una, para cobijar la herencia,

fiel inventor que moldea la escritura como dócil arcilla,

vuela libre en el cielo la voz de un poema del artesano.

 

De la tierra del bocadillo, bajo el cielo de este paraíso,

que ha parido a un artesano, en la puerta de Jarantivá,

las palabras vagabundas van creciendo en su poesía,

lucen en el balcón de Barichara, como bella artesanía.

Tiples y guitarras, anuncien al poeta al tejer su sinfonía.

 


 

Nacido en Jarantivá, Puente Nacional, tierra santandereana.

Artesano, que trenza historias como se teje el fique y la lana.

Únanse música y poesía como la miel se funde en sus ganas.

Romance dulce, de bocadillo veleño y de la panela guepsana.


 

Ojos de enamorado recorriendo la dulzura de una bella dama.

Tornea en mil palabras fuego y pasión de seres que se aman.

Ocasión justa para tus surcos en tu piel, que el deseo aclama.

Río noble, así el Fonce recorre a San Gil en sueños de cama.

 

Romántico y soñador poeta, hilandero de las costumbres mías,

En el campo, en un bello amanecer, con un tinto al iniciar el día,

Simbiosis describe el calor al abrazar el azadón con mi valentía.

Untado de campo, torbellino, bocadillo, mute, guarapo y poesía.

 

Narrador de amores, tejedor de historias, artesano de aventuras.

Andariego santandereano, que retrató mi vivencia en su escritura.

Relatos y versos traviesos, que se asemejan a mi eufórica locura.

Tramas hilos, de epístolas a mano del amor real de un alma pura.

 

El cielo es de chocolate, ¡leía el niño, con imaginación, entretenida!

Soltaba el trompo y sus maras, para saborear aventuras divertidas,

Alegres por el artesano que plasma fábulas que endulzan sus vidas,

Noches de luna llena, para leer un cuento. ¡Una costumbre perdida!


 

Ofrece un mar de enseñanzas en las vivencias de aquellos abuelos,

Dichos y refranes viejos que son la herencia de este hermoso suelo,

En Santander, un artesano urde sabios adagios bajo un mismo cielo,

Lo escrito en sabiduría, en poesía, es esa voz consejera de tu vuelo.

 

Amas, odias, sonríes, lloras; cada quien escribe su propia existencia,

Pobres, ricos, viejos, chicos. ¡Eres un poema! Y adorna tu presencia,

Almas que vagan en su destino; para este artesano son su audiencia,

Las teje en finos hilos de palabras, complaciéndonos con su esencia.


 

Amor y cariño por su tierra adoptiva; San Gil acogió al narrador poeta,

Biografía viva, en El Bizarro, que teje recuerdos, bajo su luna coqueta,

Romántica ribera del Fonce, de ceibas con musgos ornando su faceta,

Ahí sigue hilando el artesano de la palabra y este sol refleja su silueta.

 

MAUSA

Mi literatura en versos de un santandereano, Mauricio Sanchez

  Fui maestro en aula, soy padre guía y en mi ocaso existencial, decidí publicar mis escribanías escondidas en un arcón que retomé en pandem...