Fui maestro en aula, soy padre guía y en mi
ocaso existencial, decidí publicar mis escribanías escondidas en un arcón que
retomé en pandemia en 2020. Desde entonces, no he cesado de escribir para los
lectores de antaño y del hoy. En manos de curiosos y huroneos lectores, mis
libros continúan despertando en decenas de ellos, anhelos de escribir sus historias
escondidas en sus recuerdos.
Mauricio Sanchez es un reservista, hoy celador
del Colegio de Confines; recordada voz de Radio Poesia, en cuyos programas nos
distinguimos; es un declamador convincente y es un poeta santandereano cuyos
poemas con el aroma, sabor y lenguaje santandereano, pronto lo leeremos en un
poemario. Él, leyó mis siete libros en físico, y ha premiado mi aporte
literario con este poema, hasta ahora inédito, convencido que surgirán más
escritores animados, por él, por mi y por decenas de escritores jovenes y niños
que continúan brotando en el sur de Santander y Boyacá, gracias a los concursos
de cuento y poesia que organizan: las cooperativas: COMULSEB LTDA y FUNDACIÓN
COMULDESA LTDA, el Colegio Domingo Sabio de Guepsa, Santander, la UIS sede Barbosa,
la Fundación Jetón Ferro de Chiquinquirá y el Colegio San Vicente de Paúl de
San Gil, espacios en los continuo arando, desbrozando, arando y sembrando el
gusto por la lectura y la escritura.
Un artesano de la palabra
Como el viento acomoda la vela de un barco,
mecido en altamar, buscando pronto su puerto,
a bordo un marinero dentro de su coraza va,
en las nubes un artesano lo guía como su
capitán,
teje su destino, para que su ancla logre
fondear.
Artesano que teje emociones con palabras
sueltas,
de madera y lana, de fique o de la piedra
tallada,
se han tramado historias de la tierra
santandereana,
el pintor de cuentos y pincelazos de notas
bellas,
nacen sus obras de las letras, que solas
vagan.
La vida de mis ancestros escrita en un
pergamino,
por un artesano, con el alma que viaja
andariega,
en el suelo donde nace la guayaba y el dulce
veleño,
solitario con su pensamiento, teje entre sus
versos,
lo que sueñan campesinos bajo el sol y su
suelo.
Gritaba la luna en su agonía; el alba la
despedía,
¡Nauro! retumbaba en la montaña, una dulce
melodía,
artesano que entrelaza cada gota de sudor con
la lluvia,
cuenta la historia que ha dejado huellas en el
camino,
de amores en versos trenzados en sus
aventuras.
Versos vagan por el campo, que el hombre
siembra,
respiran, cuentan y sudan las memorias de esta
tierra,
enhebrada y tejida una a una, para cobijar la
herencia,
fiel inventor que moldea la escritura como
dócil arcilla,
vuela libre en el cielo la voz de un poema del
artesano.
De la tierra del bocadillo, bajo el cielo de
este paraíso,
que ha parido a un artesano, en la puerta de
Jarantivá,
las palabras vagabundas van creciendo en su
poesía,
lucen en el balcón de Barichara, como bella
artesanía.
Tiples y guitarras, anuncien al poeta al tejer
su sinfonía.
Nacido en Jarantivá, Puente
Nacional, tierra santandereana.
Artesano, que trenza historias
como se teje el fique y la lana.
Únanse música y poesía como la
miel se funde en sus ganas.
Romance dulce, de bocadillo
veleño y de la panela guepsana.
Ojos de enamorado recorriendo la
dulzura de una bella dama.
Tornea en mil palabras fuego y
pasión de seres que se aman.
Ocasión justa para tus surcos en
tu piel, que el deseo aclama.
Río noble, así el Fonce recorre
a San Gil en sueños de cama.
Romántico y soñador poeta,
hilandero de las costumbres mías,
En el campo, en un bello
amanecer, con un tinto al iniciar el día,
Simbiosis describe el calor al
abrazar el azadón con mi valentía.
Untado de campo, torbellino,
bocadillo, mute, guarapo y poesía.
Narrador de amores, tejedor de
historias, artesano de aventuras.
Andariego santandereano, que retrató
mi vivencia en su escritura.
Relatos y versos traviesos, que
se asemejan a mi eufórica locura.
Tramas hilos, de epístolas a
mano del amor real de un alma pura.
El cielo es de chocolate, ¡leía
el niño, con imaginación, entretenida!
Soltaba el trompo y sus maras,
para saborear aventuras divertidas,
Alegres por el artesano que
plasma fábulas que endulzan sus vidas,
Noches de luna llena, para leer
un cuento. ¡Una costumbre perdida!
Ofrece un mar de enseñanzas en
las vivencias de aquellos abuelos,
Dichos y refranes viejos que son
la herencia de este hermoso suelo,
En Santander, un artesano urde
sabios adagios bajo un mismo cielo,
Lo escrito en sabiduría, en
poesía, es esa voz consejera de tu vuelo.
Amas, odias, sonríes, lloras;
cada quien escribe su propia existencia,
Pobres, ricos, viejos, chicos.
¡Eres un poema! Y adorna tu presencia,
Almas que vagan en su destino;
para este artesano son su audiencia,
Las teje en finos hilos de
palabras, complaciéndonos con su esencia.
Amor y cariño por su tierra
adoptiva; San Gil acogió al narrador poeta,
Biografía viva, en El Bizarro,
que teje recuerdos, bajo su luna coqueta,
Romántica ribera del Fonce, de
ceibas con musgos ornando su faceta,
Ahí sigue hilando el artesano de
la palabra y este sol refleja su silueta.
MAUSA


.png)

