Desde
niño me presumo que hacia la diferencia;
hoy en la madurez de la existencia lo sigo creyendo. Sigo activo y productivo
haciendo emprendimientos aunque la mayoría de los de mi generación ya consideran
que ya hicieron lo necesario.
Claro, hay otra diferencia; soy padre de un niño de seis años, y cuando salgo con él, los conocidos me dicen como esta de grande el nieto. Mi hijo Samuel, ya hizo esa catarsis y no se enfada como lo hacía las primeras veces. Lo cierto es que a esta criatura le estoy dando lo mejor de mí, en particular, herramientas para razonar, analizar y tomar decisiones acertadas.
Hoy
como padre de seis hijos dejo plasmado
diez razones por las cuales no me arrepentiré en los años venideros.
Ø Siempre
hay que dar lo mejor de uno, aun cuando las
circunstancias o las personas lo desalienten.
Ø Con
los años uno comprende que es mejor escuchar antes de juzgar en las riñas
familiares. Y más aún, en cualquier confrontación temática o ideológica con
quien sea.
Ø Uno
es el resultado de las emociones. Por eso es mejor pensar antes de hablar
cuando se está emocionalmente afectado.
Ø Es siempre saludable escuchar a los demás, por
esa razón es mejor no pensar mal del que quien nos llega con
cuentos.
Ø No
me arrepiento por ser generoso hasta con el enemigo, tal vez, el vecino.
Ø Me
alegro de haber evitado que a mis orejas entre en el chismorreo.
Ø Comprobé genera buenas amistades el confiar y hablar
con principios al tratar con adolescentes.
Ø No
es fácil aceptarlo, pero el pedir perdón
cuando uno comete un error, así sea con los hijos; nos da méritos para recibir
más confianza. Uno se acrisola con el presentar perdón.
Ø El
ser agradecido con las personas que nos colaboran en los oficios domésticos,
ayuda a que ellas mismas encuentren nuevos horizontes.
Ø Todo
ser humano, por sencillo que sea, tiene algo que enseñarnos. Hay que mantener
viva la actitud y la disposición de aprender, incluso al bien morir.
La mayoría de nosotros conocemos los ideales para
ser buenos padres. Poner esos ideales en práctica es lo difícil... ¡Pero
también es lo más reconfortante!
Cristian es el hijo mayor, quien se formó como
ciudadano global. Tres días después de sustentar la tesis como ingeniero
mecánico en la UIS, ya estaba ingresando a una universidad en Sevilla, España,
en donde cursó estudios de maestría en SAP. Él, recientemente comento en este
blog lo siguiente:
Yo soy
el primogénito de este estupendo redactor, escritor, soñador, luchador,
periodista, profesor, emprendedor, financiero y padre de familia. Aunque llevo
12 años fuera de mi país, España, de los cuales 8 han sido trabajando para una
de las empresas mas importantes del país donde resido y también trabajando en
otros países, debo agradecer SIN DUDA ALGUNA a este Señor o autor de estas
notas o blog que es mi PADRE, cada día que pasa, que hablo con él, que lee sus
escritos, sus acciones y su capacidad y ganas para aprender me inunda de
admiración, en los últimos años ha aprendido a usar internet, facebook, palms,
computadores, Smart phones y todo lo que ha podido para estar a la par de las tendencias
del mundo de las tecnologías de información. !!Felicitaciones padre!!
Respecto a este post en específico, puedo decir que tiene toda la razón, a los hijos hay que amarles, pero sin olvidar que aunque para ellos siempre seremos niños, con el paso de los años crecemos y se dará lo que él dice en este post, pues al final cuando creces, estudias, trabajas, te casas y haces TU PROPIA FAMILIA y es ahí el punto, pues es este punto donde tu dejas de ser HIJO para ser PADRE, pero para tus padres serás siendo el hijo pequeño de la casa, pues podremos tener 40 o 50 años y 10 o 15 años de experiencia y nos seguirán viendo como niños, y no es del todo malo, pues así somos los seres humanos.
Actualmente me encuentro en un proceso para irme a trabajar a Arabia Saudí, y para los que no conocen un poco acerca de este país, es el país con las mayores reservas de petróleo del mundo, con una monarquía y familia real que tiene más de 5000 príncipes que perciben salarios superiores a los 10 mil USD mensuales por derecho, y aunque en los últimos años debido a la tasa de desempleo de los saudíes pues la gran parte de trabajos cualificados y no cualificados la hacen los extranjeros, el gobierno está haciendo un esfuerzo en que los saudís trabajen, pero las empresas se encuentran que debido a la vida a que han tenido las nuevas generaciones que lo han tenido todo en la vida, no rinden satisfactoriamente en el trabajo y como hay que respetarles pues allí hay que darle la razón en la gran mayoría de veces, se convierten al final en un carga para las empresas. Reitero no todos son así, pero por lo general es así.
Por esta razón "enseñarle a tus hijos a ganarse de las cosas" es algo que puede marcar el futuro de tus hijos.
Mi segundo hijo se llama Carlos Augusto y tiene la
edad que tenía Jesús cuando empezó su vida pública. En el reciente mes del
padre chateando me escribió en el día del padre: “padre te amo, estoy muy orgulloso de ti. Gracias por todo lo
prodigado. Si la reencarnación existe me gustaría que volvieses a ser mi
padre”.
Adriana Ricio es mi cuarta hija, quien conviví tres
años mi viudez, y quien al final presionó y motivó mis segundas nupcias. Ella
también me escribió con motivo del día del padre: “feliz día al mejor amigo, al mejor maestro, al mejor chef, al mejor escritor, al mejor
jefe, al mejor abogado, ¡al mejor padre
del mundo. Eso eres tú, pa”.
Margarita es la tercera hija y la primera mujer, y
como tal asumió en el hogar el papel de administradoranal morir mi esposa.
Ella, aunque por el trabajo de administración y dirección, mantiene muy
ocupada, siempre tiene unos minutos para mí. Ella escribe poco, pero siempre
hay en sus labios una palabra tierna: “te
amo pa”. Ella es quien está más pendiente de los asuntos me conciernen y
conciernen a la familia. Es quien da lecciones de ética y teología, es como la
conciencia de la familia, cuya generosidad se desborda con propios y extraños.
María Paz, aunque no es hija de mi sangre, la vi
crecer a mi lado. Aunque no es expresiva verbalmente, los en sus
manifestaciones no verbales. Su prudencia, su frescura y hasta su pereza,
invitan a ver la vida con calma y a vivirla sin preocupaciones.
Samuel José es el menor de la familia, pero es la
síntesis del resto de hijos. Su forma de razonar, el sentido lógico que pone a
todo cuanto hace, su facilidad que tiene para hablar y relacionarse lo convierten
en un ser singular. Siempre está aprendiendo, está ensayando, está
construyendo, esta imaginando. Está en la etapa cuya existencia asimila a una
esponja. Todo lo recopila y la relaciona convirtiéndose en una promesa, en un
diamante en bruto presagiando un ser excepcional con los años.
Los hijos son una semejanza a la mano, todos los
dedos no son iguales. Todos son importantes para uno pues cumplen diferentes
funciones, pero a los hijos no se les pueden tratar igual, ni esperar que
actúen de igual manera.
Finalmente el evangelista Mateo (7:12),
escribió: “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros,
así también haced vosotros con ellos”.
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