Desde párvulo, soy narrador, pero empezando la adolescencia noté que mi romanticismo estaba en la sangre, y en mi trasegar campesino, sentí y viví los efectos de la violencia partidista y más de sesenta años despues, la misma estupidez se manifiesta, votando por los de siempre y desconociendo a los politicos que desde antaño vienen intentado convertir la democracia en expresión politica que gobierne para todos, en especial, para los invisibles.
Usted, lector, podrá o no racionalizar lo que expreso en versos; pero es que los poetas en la historia, escriben no para agradar a todos.
Oda
a los Invisibles que sostienen la Patria
Oh, pueblo que
caminas descalzo sobre la historia,
que siembras pan en la tierra herida,
que alzas tu voz, aunque el viento te silencie,
a ti te canto, raíz de Colombia.
Campesino de manos
curtidas,
arado humano que abre surcos de esperanza,
tus dedos son semillas, tus lágrimas son ríos,
y tu sudor es el agua que alimenta la nación.
Desplazado que llevas
la casa en el hombro,
que conviertes la nostalgia en refugio,
eres nómada forzado por la guerra,
pero también arquitecto de nuevos comienzos.
Víctima de la
violencia,
tus cicatrices son el mapa de la verdad,
tu memoria, lámpara encendida,
tu voz quebrada, himno de resistencia.
¡Oh, los nadie¡,
sin nombre en los periódicos,
sin rostro en los altares del poder,
ustedes son multitud de estrellas
iluminando el oscuro cielo del olvido.
Ellos, los
invisibles,
son la sangre que corre por las venas de la patria,
el tambor que late en las fiestas populares,
la raíz que no se quiebra, aunque la arranque el dolor.
Por eso la Radio
Nacional los nombra,
abre sus micrófonos como ventanas al aire libre,
les da palabra, canto y memoria,
y hace de cada voz un territorio de dignidad.
Oh, pueblo múltiple y
resistente,
esta oda es para ti,
porque eres el rostro verdadero de Colombia,
y sin tu pulso,
esta nación no tendría corazón.

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